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En las Nubes


Toda la razón


   Carlos Ravelo Galindo

 


   Claro que tiene toda la razón don Pablo Gómez Tarso, cuando en el periódico Ecos  afirma que Naucalpan, del estado de México, conurbado al Distrito Federal, se convierte a gran prisa en una plancha de concreto sin que a las autoridades, anteriores y actuales, les importe el pueblo y menos el deterioro ambiental en el que incurren al permitir la proliferación de fraccionamientos en los lugares más ilógicos. Se refiere, entre otros puntos, al parque de Los Remedios.
   No cabe duda, como se dice, que al hacerlo les permite llenarse los bolsillos, sin  importarles  el reproche y el rechazo de los avecindados en la zona y que cubren  con sus obligaciones económicas: predial, agua, luz, gas, etcétera, etcétera, etcétera.
   El Plan Municipal de Desarrollo Urbano del Municipio de Naucalpan de Juárez, presentado por las autoridades en consulta pública, en donde  no se permitió la voz a quienes estaban en desacuerdo, contiene los siguientes errores, inclusive de interpretación sobre todo en sus objetivos.
   Me explico: insisten las autoridades en señalar que Naucalpan debe “regulación de usos y destinos del suelo, así como la consolidación de los centros de población  que conlleve a una planeación territorial sustentable, tomando en cuenta los aspectos medio ambiental, social –cultural, económico y político—jurídico, en el sistema de planes y programas de desarrollo urbano”.
    Es decir  que se considera que Naucalpan tiene más de un centro de población. Si esto fuera cierto entonces deberían hacerse varios planes de Población y someter a la legislatura la aprobación de los mismos con carácter de estratégico. Razón por la cual nunca debió aprobarse en el Municipio el referido plan como tampoco las autoridades estatales darles el visto bueno al dictamen de congruencia.

   Dos connotados urbanistas  don Enrique Alanís Camino y don Rubén Juárez Santana, arquitectos ambos, coinciden en que las obras planeadas no están plenamente sustentadas en beneficio de la comunidad naucalpense y expresadas de tal modo que no denotan una planeación que proteja y mejore la condición del municipio. En las que no se buscan nuevos usos de suelo adecuados que regeneren las zonas y no siga el deterioro continuo debido a pésimas planeaciones urbanas. En que no se coordinan con planes de Huixquilucan, Atizapán, Tlalnepantla, etcétera. Y mucho menos con el plan Valle-Cuautitlán-Texcoco.
   Aseveran que Pablo Gómez Tarso tiene toda la razón porque no existe un plan de riesgo ni el reordenamiento de zonas con continuos asentamientos irregulares marcando límites de crecimiento. No se respetan derechos de vía, restricciones, límites de crecimiento, zonas de riesgo, porque solo se enfoca a dar cambios de uso pero  nunca bajando la misma ni respetando la original.
    Tampoco  las autoridades toman en cuenta el Plan de 1881 naucalpense, que existe en el archivo correspondiente, del cual deben derivarse las acciones, porque a partir de este plan municipal se establecen los límites del centro de población y permite un enfoque parcial del territorio municipal más preciso.
   Es cierto que la opinión  ciudadana no se toma en cuenta con la seriedad del caso, no obstante que el Plan debe ser en beneficio de todos, no de un grupo ecléctico que manifiesta la consolidación de los centros de población, lo que nos hace preguntar ¿Naucalpan tiene más de un centro?, lo que permite aplaudir a Gómez Tarso   que nos hace vislumbrar que en ese plan solo existen intereses personales muy claros de densificar zonas para habitación, que lejos de beneficiar empobrecen y ahogan más a la ciudadanía mexiquense. Pero no a ellos, los burócratas de primer nievel.
   Por último, todo ello, como lo dice Eco, ha servido para permitir que en los fraccionamientos comiencen a proliferar  toda clase de vendimia callejera en detrimento de la tranquilidad, la paz y el bien vivir por el que pagamos al fundarlos con esfuerzo.

     No es justo que un grupo, bien identificado, quiera arrogarse la facultad de convertirnos en zona depauperada.
    carlosravelogalindo@yahoo.com.mx

   

 

 

 

 

 


   carlosravelogalindo@yahoo.com.mx

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