Menú Principal:
Colaboraciones > Opinion > Para Hechos
Reforma petrolera
Por Mario Sánchez M.
En la víspera del final de los debates organizados por el Senado en torno a la reforma que ahora solo es la petrolera y de que el PRI presente su propuesta sobre el tema, parece que se ve una luz al final del camino que permitiría alcanzar los consensos necesarios para cristalizarla.
Por encima de la caprichosa posición de Andrés Manuel López Obrador que se empeña en abortar la reforma, mediante una sarta de mentiras que se ven claramente cristalizadas en las dos preguntas de su amañada consulta, los legisladores del PAN, PRI y una ala del PRD y desde luego el propio presidente de la República, están muy cerca de una propuesta final que aglutina las principales coincidencias, y que son:
Pemex es de los mexicanos.
No se privatiza
Se debe fortalecer la rectoría del Estado, por ello la reforma debe cumplir cabalmente con el marco constitucional vigente.
Debe transformarse en una industria moderna y con visión de futuro
No debe compartir la renta petrolera de los mexicanos.
Estos cinco puntos están contenidos en la iniciativa del presidente Calderón y en la propuesta priista.
Y que bueno que se avance, ya que cada dato o cifra que sale a la luz pública en torno a la paraestatal, ensombrece más la viabilidad de esta industria.
Y para muestra un botón. El sombrío panorama que arroja el dato de que las reservas probadas alcanza para los próximos dos lustros y que la propia declinación de la producción de petróleo es alarmante toda vez que en la actualidad se producen 600 mil barriles diarios, menos que en el año 2004.
O que de cada cuatro de 10 litros de gasolina se importan, sin considerar que sólo existe capacidad en los inventarios de combustible para el centro del país de un solo día, es decir que si se presentara una contingencia de cualquier tipo en esta región, solo se tiene gasolina almacenada para el consumo de un día.
Y así podemos ir sumando datos en el campo de la refinación, de la petroquímica, del transporte de los combustibles, de la explotación de yacimientos en aguas profundas, de la administración y rendición de cuentas y del propio sindicato.
Ya basta que un grupo de facinerosos sin escrúpulos que solo buscan sacar raja política, impidan la reforma petrolera. Cada vez hay más voces que los fustigan. Ahora toco el turno al gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto que categórico afirmó que así como es muy claro el rotundo no a cualquier tipo de privatización, también lo es que nadie puede secuestrar el tema energético y aprovechar el debate para satisfacer intereses personales.
Estoy convencido, dijo, de que sin importar nuestra filiación política, sabemos que entre mejor se encuentre nuestra industria petrolera, habrá mayores posibilidades para el país.
Entre más desarrollo económico tengamos, más eficacia en el combate de rezagos, el atraso y la pobreza. Para lograrlo necesitamos un Pemex fuerte, moderno y exitoso.
Esta reforma petrolera, agregó, debe ser parte de una reforma energética e integral, que abarque a otros sectores, que incorpore fuentes alternativas de energías limpias, aquellas que son necesarias para lograr un desarrollo sustentable.